«Sí. Tenemos que entender que nosotros no somos los dueños del mundo, somos depositarios. Cada generación es depositaria de una herencia que le ha sido legada por una anterior y que tiene que transmitir a la siguiente. Aparte de monumentos, palacios e iglesias, recibimos un legado singular, un paisaje, una estructura de ciudad, un patrimonio de arquitectura popular, y hay que preguntarse qué le vamos a dejar a los que vienen detrás. También porque después nos van a pedir cuentas. Y luego, es preciso considerar que el cuidado del patrimonio y del paisaje es profundamente práctico y rentable. Lo que no es rentable es destruir y hacer algo que está en todas partes. Cuando viajas por Europa, ves que ha habido un talento extraordinario para conservar lo mejor, para modernizarse plenamente sin destruir nada, y sabiendo aprovechar el capital tremendo que tiene la singularidad de un sitio. La gente no va a venir a Úbeda a ver una urbanización horrorosa. Y una ciudad no es sólo cuatro monumentos. Es muchas más cosas: el paisaje que se ve al llegar a ella, el diálogo entre el pasado y el presente. Y yo me temo que eso ya no es algo específico de Úbeda. Lo específico de Úbeda es el volumen de la riqueza que había y su grado de deterioro». Antonio Muñoz Molina, 2009.
4 comentarios:
Podemos culpar a la desidia; podemos imaginar intereses ocultos; podemos suponer incompetencia; el resultado salta a la vista: oculto bajo las aguas. Ojos que no ven, corazón que no siente, ni padece, olvida y, a lo peor, acalla conciencias. Qué pena.
la mia no se acallará nunca. Jamas perdonaré lo que le están haciendo al patrimonio de ésta provincia.
Hace muchos años, cuando iba con "la pava" a Madrid, era mi camino de paso. Hoy, desde Valencia, no he podido reprimir unas lágrimas por tamaño atropello y apenas puedo contener la rabia por tanta incompetencia e ineptitud de quienes nos gobernan, a cualquier nivel.
Puestos a aniquilar nuestro patrimonio y nuestro pasado, una y otra vez, que es lo que esta sociedad nefastamente gestionada hace con él, prefiero que sea la propia naturaleza la que acabe con ella a que lo hagan los inútiles, desalmados, interesados y dañinos gobernantes (y cohorte) de turno.
Publicar un comentario en la entrada