XXI

Hoy he
leído en un
blog amigo una muy
justificada crítica sobre la "fuente" de la que emerge cual divino Poseidón el monumento del General
Saro situado en la plaza de
Andalucía. Con el texto, ciertamente, hay que estar de acuerdo, pero sólo si consideramos que el vilipendiado pilar es sólo eso y no un auténtico monumento cargado de simbología. Quizá no hayamos sido capaces de descubrir el significado profundo de lo que parece una
alberquilla -como se dice en el texto comentado- cuando en realidad podríamos estar ante una recreación de la playa de
Isdain y del desembarco en el que
Saro tan importante papel desempeñó allá por el 8 de septiembre de 1925. Por ello, si hay que hacer mejoras, que sigan el camino de una recreación más realista de una playa (no todo el mundo es capaz de comprender lo simbólico) mediante la disposición de arena y de una máquina (camuflada con algas artificiales) que produzca un oleaje suave y rompiente sobre los desnudos pies (aquí Jacinto Higueras sí tuvo visión de futuro) de las figuras
esculpidas en el pedestal.