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CINCO ESTRELLAS Y UNA GRIETA

CLXX

Pues resulta que la torre del palacio del Conde de Guadiana, futuro hotel de cinco estrellas "Palacio de Úbeda", presenta como novedad una grieta que recorre en su totalidad la altura del primer cuerpo de su costado este. De momento no parece gran cosa, pero habrá que esperar a que la fábrica se asiente, o no...
Y digo yo que a lo mejor todo esto tiene que ver con algunas de las actuaciones que se han ido haciendo en tan prolongadas obras de acondicionamiento, entre las que destacaría varias modificaciones de la normativa y, sobre todo, el vaciado del subsuelo del palacio, en bastantes metros, para dar cabida a salones, cocheras y a un spa  que maravillará a propios y extraños. 
¿De verdad es lícito que se permita hacer tal "agujero" en el subsuelo de un palacio y de una torre ─ahora cumple cuatrocientos años─ calificada y reconocida unánimemente por la crítica como un ejemplar único?
Sin duda, ya lo dije en este cuaderno, nuevamente tengo que pensar que cinco estrellas mandan mucho: son más de la que ostenta un capitán general...

NOTA: Si se pincha sobre la foto, la grieta se ve ve en todo su estelado esplendor.

AGRADECIMIENTO

CLIX


Entrando en la plaza de san Pedro por la calle de don Antonio Medina o por la calle de Narváez y mirando hacia el Este se puede apreciar en toda su presencia y esplendor la magnífica montera que se ha instalado en el tan cacareado y ya casi eterno hotel de cinco estrellas (que digo yo que como en el ejército lo mismo ha ascendido por el tiempo pasado). Y es ahora cuando comprendo el gran acierto que se tuvo, hace ya unas cuantas décadas y por parte de "personas entendidas", al cambiar de sitio la torre de san Pedro. No quiero ni imaginarme, de no haber sido así, el descorazonador panorama de una torre (que estuvo situada en el lugar que hay ocupa la grúa) tapando tan hermosa y acristalada estructura hotelera.

MUSEO ABIERTO, PERO NO DEL RENACIMIENTO

CLIV

Durante algunos día del pasado fin de semana, ya saben, el del puente y el de los turistas llegados al reclamo de una ciudad patrimonio de la humanidad, uno de los muros laterales de la Casa de las Torres se ha visto adornado por el «objeto encontrado» que se aprecia en la fotografía. A primera vista podría pensarse en la acción de un ciudadano maleducado e impresentable, pero quizá al hacerlo nos equivoquemos porque en definitiva lo que se está haciendo con esa aparentemente incalificable acción no sea más que una defensa radical de la idea de que Úbeda no sólo es renacimiento. No podemos olvidar que la Casa de las Torres es un centro de educación artística y que bien pudiéramos estar ante una autentica obra de arte que, como La fuente que Marcel Duchamp recreó en un urinario, está pidiendo un lugar en la movimiento dadaista, en definitiva, un lugar en la Historia del Arte. Ustedes deciden...

¿Y AHORA QUÉ?

CXXXVI
No sé por qué causa se ha vuelto a levantar el tejado del palacio del conde de Guadiana -ya saben ustedes ese que se está convirtiendo en un hotel de cinco estrellas y por el que según se ha dicho estos días se han interesado mucho los chinos en FITUR- siendo esta una intervención más que sumar a las muchas idas y venidas que está teniendo esta obra: subir el tejado más de la cuenta, parar la obra, restaurar el chapitel de la torre poniendo las tejas como las había ido dejando el tiempo, levantar las tejas del chapitel de la torre, volver a poner las tejas del chapitel de la torre como estuvieron en un principio, colocar ventanas cenitales, decir que se iba a liberar el ábside de San Pedro, dejar totalmente oculto el ábside de San Pedro, modificar el Plan Especial de Protección del Casco Histórico para permitir ocupar el espacio del patio, levantar un mamotreto de hierro y cemento ocupando el patio, hacer volar una parte de la construcción sobre el tejado del cuerpo principal del palacio y, ahora, levantar el tejado y hacernos temer que de ello no debemos esperar nada bueno. Y es que posiblemente con el buen pellizco que se le ha concedido a la promotora con eso del Museo Abierto del Renacimiento ha debido nacer alguna genialidad que siga mejorando el que sin duda será, cuando se inaugure, en boca de nuestros representantes uno de los mejores hoteles de España y de Europa. En fin, se ve que más de uno piensa que los chinos no sólo están en FITUR y que eso de engañar se puede hacer en cualquier parte.

CON RETRASO

CXXXIV
Es tanto el trabajo que se acumula en este torno, que no he podido colgar la fotografía que hoy presento aun cuando se realizó a finales del pasado verano. Pero por su interés no renuncio a publicarla. Se trata de un detalle de una de las basas de los pedestales que soportan las columnas de mármol del zaguán del Ayuntamiento, que en otro tiempo dieron acceso al desaparecido altar del convento de las Cadenas. Desconozco la causa del deterioro, si se debe a problemas de cargas o bien al simple hecho de haber recibido un golpe con alguno de los muchos objetos que habitualmente se almacenan en este espacio. Sea lo que sea, no deja de ser un ejemplo más del mal uso y del deterioro de nuestro patrimonio. Por cierto, el problema se ha solucionado de forma ejemplar retirando los cascotes y pensando, quizá, que "ojos que no ven, corazón que no siente" o "que muerto el perro, se acabo la rabia".

MATAR LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

CXXIX
Pues resulta que ayer, a eso de las cuatro de la tarde, paseando por la plaza de Santa María (ya saben ustedes esa que está declarada Patrimonio de la Humanidad) pude ver lo que la fotografía muestra: una treintena de coches aparcaban sin ningún tipo de problemas a lo largo y ancho de la lonja situada delante del Parador. Estas cosas a una le siguen extrañando porque bien indicado está en la plaza la prohibición de hacerlo y, por ello, no me quedó más remedio que preguntar a alguien muy entendido qué pasaba por allí el porqué de tanto coche violando descaradamente lo establecido por nuestro Ayuntamiento; y se me dijo que personajes muy importantes relacionados al parecer con las Fuerzas Armadas estaban almorzando en tan prestigioso establecimiento hotelero. Bien está que nos visiten tan ilustres personalidades, incluso que coman, pero las dudas me embargan al plantearme quién da los permisos para que ocurran estas cosas, que bien podríamos calificar -creo yo- como de abuso de poder y como de desprecio absoluto a las normas que nos hemos dado. Luego, dentro de unos años, cuando de nuevo el pavimento esté como unos zorros, podremos pedir un nuevo Plan E o F o J o quizá M o Z, para tratar de solucionar las arbitrariedades que nuestros representantes perpetran y para seguir desvirtuando lo que era la fisonomía de la plaza. Lamentable y condenable es la creencia de que puede hacerse lo que dé la real gana despreciando de paso el patrimonio de todos. Y para finalizar, pido disculpas por lo lejano del encuadre de la fotografía, pero es que tanto guardaespaldas asustaba.

LAS CINCO ESTRELLAS OTRA VEZ

CXX

He pasado algunos días en un convento del Norte, por razones de salud como siempre, pero han sido suficientes como para dar tiempo a una nueva actuación en el palacio del Conde de Guadiana consistente en el levantamiento de una monstruosa construcción metálica que viene a sumarse a lo mucho que ya se ha ido haciendo en este futuro y soberbio hotel de cinco estrella: modificación de volúmenes, colocación de ventanas cenitales, relamido general y lo que nos quede por ver. La recién colocada estructura marca sin lugar a dudas la ocupación de un buen trozo del patio, el macizado de una manzana, una nueva modificación de perfiles y la pérdida de las perspectivas que podían verse desde la calle Real. Todo esto, en principio, no hubiese sido posible según la normativa vigente en Úbeda sobre urbanismo, pero como otras tantas veces cuando la ley impide algo sólo basta con cambiarla. Por eso, nuestros queridos representantes no hace mucho que en pleno modificaron el Plan General de Ordenación Urbana y todo lo que hiciera falta para que el proyecto siguiera para adelante. La pena que producen estas decisiones es la de constatar una vez más el ignorante atrevimiento de pensar que a Úbeda va a venir un turismo capaz de pagar un hotel de esa categoría cuando cada vez queda menos que enseñar, que ver y que apreciar. En definitiva, ni siquiera se dan cuenta de que están matando la gallina de los huevos de oro que torpemente sólo ven en el turismo. Simplemente confío en que, al menos, a alguno de nuestros políticos y a los miembros de la Comisión Provincial de Patrimonio, que casi todo lo consiente, les quede algo de resquemor en la conciencia por lo que permiten y consienten en estas cuestiones, pero dudo mucho de que sean capaces de eso o de mucho menos. A todos, pues, ¡déles Dios mal galardón!

EL PARTO DE LOS MONTES

CXVIII
Hace unos dos años, con el permiso de mi superiora -conocedora de mis "patrimoniales" desvelos-, pude abandonar el torno para asistir a una interesante mesa redonda sobre la conservación del patrimonio en Úbeda. Pues bien, en aquella tarde se nos felicitó vehementemente por parte de un miembro de la Comisión Provincial del Patrimonio porque nuestra ciudad iba a recuperar la vista exterior del ábside de la iglesia de San Pedro gracias a la intervención que venía haciéndose en el palacio del Conde de Guadiana. Hoy, cuando unas más que controvertidas obras de un hotel con más estrellas que las que porta un capitán general han avanzado bastante, ya puede adivinarse en lo que va a consistir la promulgada recuperación. Si se fijan en la fotografía, apenas si se deja algo menos de un metro corto entre el citado ábside y la nueva construcción, provocando, como consecuencia, no tanto la alegría por un espacio rescatado como el temor a que el estrecho pasillo bien pueda convertirse en el más tranquilo y recóndito de los espacios para el alivio de los viandantes.

LAS INQUIETUDES DEL SEÑOR MINISTRO

CXVI


Supongo que muchos de ustedes sabrán que durante este fin de semana han coincidido en Úbeda la celebración de las Fiestas del Renacimiento con la visita y conferencia del señor Ministro de Educación. Pues bien, no me cabe la menor duda de que ante la manifestación local de que uno de los más importantes periodos de la historia de la cultura humana, como es el del Renacimiento, en Úbeda se recrea cubriendo los contenedores de basura con cañizo, llenando el casco histórico de chiringuitos que tanto recuerdan los decorados de las películas "históricas" de la época dorada de Hollywood y colgando trapos viejos, arrugados y sucios en el patio del Ayuntamiento (algunos con la forma de la más íntima prenda interior masculina), el señor Ministro más que nunca habrá pensado y sentido la necesidad urgente de una profundísima reforma del sistema educativo.

MODELO PARA TODO

XCVIII
Lo del palacio de Vela de los Cobos no deja de tener mérito: no sólo es el edificio que tanto por su portada como por su galería superior sirvió de modelo a otras tantas portadas y galerías de la arquitectura palaciega de los siglos XVI y XVII, sino también porque raro es el "evento" festivo organizado por la concejalía correspondiente que no lo utiliza como soporte de las originalísimas luminarias que adornan nuestras calles en Navidad, Carnaval y San Miguel. Desde hace no demasiado tiempo, además, ha servido -gracias a la inexistencia de aceras que permiten el aparcamiento sin obstáculos y un peligro constante para los pobres peatones que se ven abocados a circular por la calzada- como telón de fondo (sin duda componiendo lo que se llama un "marco incomparable") del trenecito turístico que tanto dinamiza nuestra ciudad. Y claro, como las buenas ideas siempre tienen imitadores, cuando el susodicho vehículo ha pasado a aparcar en la muy "alcisariana y belenística" plaza de Andalucía, no han faltado voluntarios para ocupar tan bello forillo: ¡Sin duda, la de Coca Cola siempre ha sido una publicidad destacada!

A BUENAS HORAS...

XCIV
Mucho se viene hablando en estos últimos días de la restauración del chapitel de la torre del palacio del Conde de Guadiana, en el sentido de lo desacertada que está siendo la disposición de las tejas de forma un tanto anárquica cuando hay fotografías antiguas que demuestran que en origen lucía la característica disposición en zigzag tradicional en otras muchas torres de la ciudad. Y parece ser que la decisión de tan discutible resultado, que en definitiva lo que hace es institucionalizar las muchas chapuzas que en distintos arreglos ha podido padecer el citado tejado, no es sino de la propia Delegación de Cultura que en esta ocasión se la coge con papel de fumar (y que Dios me perdone una expresión tan poco acorde con los hábitos) no permitiendo modificar (pero sólo en la torre porque en el resto del palacio las barbaridades son evidentes) lo más mínimo, considerando que así debe ser porque así lo ha ido haciendo la historia. ¡Que pena que no hubiera tenido el mismo criterio en otras restauraciones como, por ejemplo, la muy desgraciada de Santa María en la que una y otra vez se han pisoteado la historia y las etapas de su construcción.

UN AGRADECIMIENTO Y UNA SUGERENCIA

XCII

Días difíciles han sido estos para el torno y para ocuparse de cuestiones de patrimonio, pero en ningún momento lo han sido para dejar de agradecer infinitamente el cariño y apoyo de todos los que se han acercado a él con el corazón en la mano y con el sentimiento a flor de piel: GRACIAS. Y mientras las aguas se remansan, me alegra presentar una interesante carta que de forma generosa y sincera ha llegado a las manos de esta tornera pidiendo un lugar para su publicación. Muy gustosamente cedo este humilde espacio y recomiento su atenta lectura.

«Hola a todos.

»El motivo de esta redacción, además de queja e inútil desahogo, es un grito al ciudadano (y no solo local, pues la cultura es de interés global) cuya mínima sensibilidad se torna un lastre ante las irremediables y continuas agresiones a la integridad histórico-artística, y por ende patrimonial, que, de forma peligrosamente frecuente, se vienen cometiendo en esta ciudad.»Buceando en Internet en busca de una explicación a uno de los muchos despropósitos que he visto se están haciendo en Úbeda, me topé con este torno conventual y crítico, por lo que aprovecho este espacio para dar rienda suelta a mi desconsuelo.»Empiezo advirtiendo de la extensión de mi comentario, pues no encontré la forma de abreviar sin afectar a la correcta apreciación de lo expuesto, pero aquel que lo lea completo espero que, al menos, reflexione al respecto.»No soy de Úbeda, ni siquiera de Jaén, pero por mi trabajo he vivido en ciudades de indudable índole monumental, como Granada, Florencia (Italia), Cáceres, el centro de Madrid o Ronda (de donde soy natural), además de Baeza, conociendo igualmente muchísimas otras.»Es por esto que estoy bastante familiarizado con la zona, de la cual tengo un recuerdo maravilloso y a donde no volvía desde hace casi tres años. Casualmente he vuelto a dar con mis huesos aquí, en este caso en Úbeda, y el grato recuerdo que tenía se ha desmontado en apenas tres paseos por el casco histórico.»Me explico. Lo primero que me encontré fue la ciudad destripada, algo que era de esperar tras ver como funciona el “funesto” plan E, del cual me ahorraré comentarios. No obstante, este incómodo despropósito se viene cometiendo en toda España, por lo que en una ciudad patrimonio como ésta no me extrañó del todo que se empeñaran especialmente en el casco histórico (parece ser que el resto de barrios no lo necesita).»Mi primera sorpresa fue al ver como toda la plaza alrededor del Salvador había sido levantada aparentemente de forma gratuita (pues que yo recuerde ya estaba así y no parecía en mal estado). En mi paseo seguí viendo aberraciones que no recordaba de mi estancia anterior. Nuevas casas y edificios de pobre y actual factura que probablemente sustituyeran a otras centenarias, casas solariegas e incluso palaciegas cuyas frágiles fachadas apenas se mantienen apuntaladas mientras vacían su interior como un yogur de coco, solares tapiados que dejan ver el antiguo color aislante de una casa desaparecida a la espera de construir o especular... Y lo peor de todo. Algo cuya vista nubló mis ojos, cayéndoseme el alma al suelo: Al pasar por la calle Juan Pasquau, sitio que me gustaba frecuentar por un restaurante ya inexistente al que cogí cariño (La Encomienda), me encontré con un espectáculo desolador. La fachada de piedra (o revoco imitando a sillares, no recuerdo bien) que hacía de nexo entre la iglesia de San Pedro y el Palacio de los Condes de Guadiana, y que conformaba el “atrio” descubierto y enrejado entre ambos monumentos (cuyo conjunto creo recordar fue una escuela infantil) había desaparecido junto con el interior de toda la manzana, convertida ahora en gigantesco solar, y de la cual apenas quedan un par de fachadas supervivientes en precario equilibrio.»Al momento me percaté de que la famosa torre (quizás el monumento que más me gustaba de la ciudad) se cubría con andamios y toldos, entre los cuales sobresalía una especie de pastiche, aún en construcción, que otrora conformaba el resto del palacio... En fin, imagino que ya conocen ustedes la atrocidad en cuestión. Pero mi desconcierto y desagradable sorpresa llegó a su clímax cuando, en mi indignación, no pude dejar de preguntar a un señor (probablemente un promotor o responsable del tremendo desaguisado) que salía del solar. El hombre, con amabilidad y sincera alegría, empezó a darme toda clase de explicaciones, mostrando una clara satisfacción por tamaña empresa, supongo que porque pensaría que su júbilo era compartido. No pequé de descortés pero mi cara lo diría todo, porque cuando me dijo que el proyecto era un hotel de cinco estrellas al cual, obviamente, deben adaptar tan antigua y obsoleta construcción, y que la torre estaba siendo "saneada", eufemismo que utilizó en varias ocasiones para referirse al aniquilamiento interior tanto de ésta como de todo el palacio, apenas me salía la voz del cuerpo.»Obviando el recrecido del nuevo edificio, las tejas nuevas y relucientes, las modernas claraboyas y otras barbaridades que no hacen sino aumentar el despropósito, el simple hecho de concebir un hotel de semejantes características, no solo en el centro histórico sino en uno de los monumentos BIC más importantes de la ciudad y, por supuesto, el desmesurado dislate de conceder el permiso (con participación y financiación de la Junta, para más inri) es bastante significativo de una mentalidad provinciana, ignorante, chabacana e interesada.»Si bien es absurdo pensar que todo el mundo se de cuenta y clame al cielo por los sistemáticos atentados que están haciendo con su pueblo ("mientras paguen", como me dijo un albañil...), que los encargados de tutelar el patrimonio arquitectónico, principal signo de identificación de esta ciudad, den carta verde (con el beneplácito provincial y autonómico) a tan nefasta y disparatada propuesta es de juzgado de guardia.»Hace poco leí que habían detenido la construcción de un campo de golf (cuyas particularidades desconozco) pero que, en la mayoría de los casos, no solo respeta el entorno sino que lo mejora, proporcionando más riqueza y beneficio que este desbarro de cinco estrellas. Sin embargo, a nadie se le ocurre pensar que el patrimonio, la historia, el arte y, sobretodo, la cultura no solo está en las fachadas de portadas decoradas con relieves y esculturas, sino en sus interiores, con sus partes nobles (patios, columnas, escaleras, solerías, artesonados, etc.), algo que parece no importar en este pueblo "patrimonio de la humanidad", pues no paran de pasar por la piqueta un edificio tras otro (independientemente de su importancia), viendo a diario como tiran muros con siglos de historia, sacan enormes sillares labrados a la calle arrojándolos a los contenedores, sustituyen rejas de forja centenarias por horrorosas barandas de hierro colado, revocan o sacan piedra a gusto del consumidor y esquilman sin consideración todo aquello de lo que se pueda sacar un mínimo interés, ya sea económico o político.»Para mayor desesperación, el plan E (cómo no) está detrás de algunas de estas calamidades, como en el palacio Anguis Medinilla, el cual, según parece, se están zumbando por dentro (tendrán que cambiar la cartela informativa que muestra el interior) para adaptarlo, ¡atención!, a sede provisional del Ayuntamiento, considerando (no sé por qué extraña razón y bajo el asesoramiento de quien) que en el actual se deben hacer obras… Teniendo en cuenta la que están liando para algo temporal échense a temblar cuando le metan mano al famoso Palacio de las Cadenas (igual, ya puestos, deberían limpiar también los vítores de la fachada).»Señores una ciudad monumental no lo es solo por sus obras aisladas, las cuales quedan descontextualizadas y sin sentido cuando se las priva de su entorno, sino también, y especialmente, por el conjunto que las cohesiona, a menudo obras menores pero igualmente importantes históricamente, por lo que no se dejen engañar porque algún patán decida que debe conservarse y que no. Les están arrebatando su historia, su cultura y su dignidad. El Palacio de los condes de Guadiana ya ha dejado de existir, tal y como fue concebido. La fachada, a pesar de ser lo más llamativo, solo será un recordatorio mal remozado de lo que allí hubo. El conjunto que conformaba su entorno, (iglesia, y edificio anexo), a pesar de responder a diferentes períodos supo ser respetuoso y contribuir a su recíproca monumentalidad. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de la última intervención.»Que en los años setenta u ochenta, desgraciadamente, no se tuviera conciencia conservadora se puede comprender (que no justificar), pero que estrenando el nuevo milenio se muestre tal desprecio a la salvaguarda del patrimonio es, cuanto menos, vergonzoso.»Este siglo XXI, tan mal entendido a veces que arrasa con arrogancia a cualquiera precedente (XVIII, XIX, XX...), sustituyendo la historia con la presuntuosidad de volverla a reescribir (borrón y cuenta nueva), parece que no necesita ningún testigo de su propia evolución. La modernidad, señores ubetenses (agresores y sufridores) no esta reñida con el legado histórico, al contrario, debería ser complementario. Una ciudad puede crecer y desarrollarse, su bienestar va en ello, pero si lo hace en detrimento de su propia cultura terminará siendo una urbanización más, insulsa y sin interés, de la que terminaremos escapando, de cuando en cuando, para gastarnos el dinero en visitar y disfrutar de otras ciudades que sí han sabido entenderlo.»Sinceramente, espero terminar pronto mi trabajo y marcharme, pues dicen que ojos que no ven corazón que no siente. Lo malo es que los responsables locales de gestionar esta ciudad (cuya mención quizás tuviera que revisar la UNESCO, al menos como llamada de atención) tienen muchos ojos y poco corazón. Parece que el famoso e infame parking de la plaza de Andalucía, cuyo ascensor es el culmen del desatino y la torpeza (alguien pensaría que a esa plaza le vendría bien una torre más) lejos de hacer pensar y rectificar o, al menos, evitar errores similares, ha sido solo el arranque de una tremenda y perseverante insensatez.»La ignorancia, cuando no se es consciente, es tan peligrosa como la prepotencia, pues lejos de remediar aquella termina llevando a ésta.»En fin, menos mal que aún les quedan monumentos por destruir.

»Atentamente. Enrique D. Carrillo».

LAS RADIALES SON PARA EL VERANO

LXXVII
Hoy publica el diario Jaén una fotografía (que me permito copiar), ilustradora de lo que se viene haciendo en la plaza de Santa María. Puede apreciarse en ella cómo la "radial" se ha convertido en la herramienta que mejor mima y cuida nuestro patrimonio; y, para demostrarlo, basta con darse una vuelta no ya por la plaza citada sino también por el claustro de Santa María o por la torre del Conde de Guadiana. Con toda certeza la razón una vez más se cobija en las sabias palabras de fray Bartolo Tapatensis: "Bajo el africano calor que nos abochorna, las radiales, nuevas chicharras que rompen el aire de la ciudad, anticipan que el otoño de nuestro patrimonio llegará pronto".

RENACIMIENTO, CRISIS Y COMERCIO TRADICIONAL

LXXII


Me han proporcionado unas fotografías de la decoración dispuesta en el patio del Ayuntamiento con motivo de las Fiestas del Renacimiento y al tiempo que no salgo de mi asombro he recordado las palabras de la madre Teresa de Jesús cuando decía aquello de que también Dios anda entre los pucheros. Y digo esto, porque la austeridad de la decoración y los elementos usados para ella bien pueden servir para decir, parafraseando a la Santa de Ávila, que también el Renacimiento anda entre trapos y clavos. Y es que si se fijan, como parece que la crisis hace estragos, para construir las muy tradicionales guirnaldas, en otro tiempo realizadas con vegetación y hermosas cintas doradas, se ha tenido que acudir a unos trapos reliados que no pueden disimular por sus arrugas y rotos un humilde origen para tan alto fin; de igual manera, en lugar de sujetarla a las nobles piedras con elementos de semejante condición, se ha tenido que echar mano de unos humildes clavos, pero muy capaces de taladrar las centenarias piedras sin problemas. La suerte es que en el afamado y amplio catálogo de productos de la ferretería Biedma no faltaran clavos renacentistas.

NO ME IMAGINABA YO

LXVIII
En lo apartado de este torno no podía imaginarme yo que el que en otro tiempo fuera afamado y próspero convento, conocido como el de las Cadenas, hoy Ayuntamiento de la ciudad, estuviese llegando a tal grado de deterioro: cornisas partidas, cables colgando, focos descansando en el entablamento, farolas adosadas, suelo del balcón desprendiéndose, incluso, según me dicen, grietas en todos sus rincones. En fin, confiemos en que por esta vez la cara no sea el espejo del alma...

VA DE RESPETO

LXVII

Apenas hace un mes que desde este torno se hacía una llamada de atención (la segunda) sobre las obras que se vienen realizando en el Palacio de los Condes de Guadiana para convertirlo en un hotel de cinco estrellas (que son muchas estrellas), cuando de nuevo nos vemos en la obligación de sacar el tema a colación. Y es que, como ustedes sabrán, en el ultimo pleno municipal se aprobó con el voto favorable de todos los grupos políticos una modificación puntual del Plan Especial de Protección del Centro Histórico consentidora con la construcción de los espacios necesarios para un establecimiento hotelero de cinco estrellas (el primero de la provincia), mediante el recrecido en algo más de un metro de la ocupación del patio. Pues bien, esto, junto con la elevación y pendiente desproporcionada de los tejados, junto con la utilización excesiva de teja nueva, junto con el repellado de los sillares (previo uso de la radial) con pasta blanca frente al tradicional empleo de la arena del país, junto a la disposición de carpintería de alumnio, junto a lo que aún nos quede por ver y junto a lo que no nos dejan ver, para el señor alcalde ha sido actuar «con todo el respeto» al edificio histórico, a través del concurso de los órganos competentes en materia patrimonial de la Junta de Andalucía y haciendo viable un importante proyecto para la ciudad Patrimonio de la Humanidad, avanzando «sin pausa, pero sin atropello». En fin, viendo las fotografías, una reciente y otra anterior a la interrupción de las obras para que la Comisión Provincial de Patrimonio decidiera sobre lo acertado de la intervención, una se pregunta qué ha cambiado. Sin duda cuando el señor alcalde habla de respeto se refiere a la acepción (según el DRAE) de acatamiento, nunca a la de veneración, miramiento, consideración y deferencia. Lo que prevalece es el acatamiento a las estrellas del primer hotel de esa categoría en la provincia, nunca la veneración, el miramiento, la consideración y la deferencia hacia un monumento único en el mundo y, por supuesto, en la ciudad más antigua del Ocidente Europeo.

CINCO ESTRELLAS SON DEMASIADAS...

LXI
En el verano de 2008 se publicó en este cuaderno una entrada que bajo el título "miedo da" llamaba la atención sobre lo que parecían anormalidades en la intervención del palacio del Conde de Guadiana. Al mismo tiempo, se expresaba la esperanza de que la Comisión Provincial de Patrimonio (que había parado la obra) resolviese en el problema de forma beneficiosa para el patrimonio ubetense. El tiempo ha pasado, la obra se reanudó, y de poco parece que haya servido la interrupción y la demora. No sé, pero me da la sensación de que en poco se han corregido los volúmenes que llevaron al parón y de que el tejado es ahora bastante más alto de lo que lo fue originariamente. Por ello, la torre queda camuflada tras lo que sin duda ha sido un interesado recrecimiento bajo una cubierta con demasiadas tejas nuevas que da solución -supongo- a las suntuarias necesidades de un hotel de cinco estrellas. Con razón decíamos entonces que cinco estrellas son más de la que tiene un capitán general... Pero no todo es malo: ahora la acreditada marca de ventanas VELUX puede presumir de que sus productos están junto a la que buena parte de la crítica y de la historiografía del arte han definido como una de las torres más bellas de Europa.

ALGO HABRÁ QUE HACER

LX
Una mirada atenta a la fotografía me lleva más a la expresión de un deseo que a un comentario: ¡Quiera Dios que no tengamos que lamentar pronto el derrumbamiento del pilar de las Antiguas Casas Consistoriales! ¡Confiemos en que no siga el mismo camino que la imagen de San Miguel que un día albergó la hornacina de su parte superior!

CRÍTICA CONSTRUCTIVA

LIX

Entrar en el patio de nuestro Ayuntamiento y hacer rodar de una patada una de las chinas que componen el pavimento granadino es casi inevitable: muchas son las que andan sueltas desde hace tiempo. Pero hoy, después de todo estamos en unos días muy especiales, no quiero quedarme en la simple crítica y con el mejor de mis deseos y con el mayor de los espíritus constructivos quiero dar una solución. No sería mucho pedir que dada la magnitud que va tomando el problema se creara una concejalía para la gestión de las chinas sueltas y dispersas, a la que se podrían sumar otros campos de gestión como el de los adoquines, cantos rodados y piedras en general que también andan de excursión -cuando no de desbandada- por nuestras calles. Creo que no es una locura. En realidad ni siquiera habría que instalar nuevos despachos ni oficinas técnicas, solo sería necesario el susodicho concejal delegado (si es que el señor Alcalde no quiere asumir la responsabilidad personalmente) y una buena caja para ir introduciendo en ella los elementos pétreos que los ciudadanos tuviesen a bien depositar después de tropezar con ellos, de patearlos y de recuperarlos del suelo.

SUMA Y SIGUE

LIV
Aunque pudiera parecer fruto de un mal sueño, la verdad es que lo que la fotografía nos presenta tiene la apariencia cierta de que se avecina una nueva barbaridad en la plaza de San Lorenzo. En la fotografía puede verse como en el solar de una de las casas de su costado este, formado por inmuebles de una cada vez más escasa y desaparecida arquitectura popular de larga tradición y dignos modelos, se está levantando lo que sin duda va a convertirse en un nuevo disparate urbanístico que sumar a los muchos que se consienten por nuestras autoridades. La obra todavía no se ha terminado, pero ya se adivina que cuando así sea el nuevo inmueble sobresaldrá muy por encima de sus paredaños en varios metros, y que incluso pueda mejorarse esa "verticalidad" tan conseguida si se consiente el aprovechamiento bajo cubierta que tan alegre e insensatamente se ha permitido y se sigue permitiendo a lo largo y ancho de toda nuestra maltratada ciudad. La cosa, como creo que queda claro, es grave vista desde la plaza, pero más lo es si observamos lo mejorada que va a quedar la vista desde la Puerta de Granada. Tanto es así, que la fotografía que sigue habla sola: sin duda la Casa de las Torres, la muralla y la vista general se "dinamizan" y "ponen en valor". Gracias hemos de dar a los que nos gobiernan por tanto desvelo y por tanto cuidado, por aprobar tan cuidadosos y laxos planes especiales de protección del casco histórico.