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AGRADECIMIENTO

CLXXII


Son tantas las veces que oigo a nuestros políticos y demás fuerzas vivas lo de “dinamizar el casco histórico” que he querido acercarme al DRAE en busca del significado de ese verbo tan utilizado. El DRAE es claro al decir que dinamizar, en sus dos acepciones, es “Imprimir rapidez e intensidad a un proceso” y “Dicho de una cosa: Adquirir dinamismo".
Se impone, pues, buscar el significado de dinamismo, y ahora las cosas no están tan claras; se nos dice que dinamismo es un “Sistema que considera el mundo corpóreo como formado por agrupaciones de elementos simples, realmente inextensos, y cuyo fondo esencial es la fuerza; de suerte que los fenómenos corpóreos resultan del choque de fuerzas elementales, y se reducen en definitiva a modos del movimiento”. Es decir, que yo, al menos, no me entero de nada, pero eso no me lleva a la desesperación. Son tantos y tan variados los muchos acontecimientos que según nuestra autoridades y según la opinión de los promotores de los muchos “eventos” que nos dinamizan el casco histórico, que creo haber llegado a comprender plenamente lo qué significa dinamizar y dinamización más allá de la RAE. Dinamizar, visto lo visto, no puede ser sino llenar la calle de bares, de chiringuitos chaboleros, de ruidos, de suciedad, de molestias al vecindario. En definitiva, dinamizar es banalizar el patrimonio y no respetar los derechos de los ciudadanos que, por desgracia, viven cerca de los lugares dinamizados. Por todo esto y por dar luz a mi confusa mente: GRACIAS.

CINCO ESTRELLAS Y UNA GRIETA

CLXX

Pues resulta que la torre del palacio del Conde de Guadiana, futuro hotel de cinco estrellas "Palacio de Úbeda", presenta como novedad una grieta que recorre en su totalidad la altura del primer cuerpo de su costado este. De momento no parece gran cosa, pero habrá que esperar a que la fábrica se asiente, o no...
Y digo yo que a lo mejor todo esto tiene que ver con algunas de las actuaciones que se han ido haciendo en tan prolongadas obras de acondicionamiento, entre las que destacaría varias modificaciones de la normativa y, sobre todo, el vaciado del subsuelo del palacio, en bastantes metros, para dar cabida a salones, cocheras y a un spa  que maravillará a propios y extraños. 
¿De verdad es lícito que se permita hacer tal "agujero" en el subsuelo de un palacio y de una torre ─ahora cumple cuatrocientos años─ calificada y reconocida unánimemente por la crítica como un ejemplar único?
Sin duda, ya lo dije en este cuaderno, nuevamente tengo que pensar que cinco estrellas mandan mucho: son más de la que ostenta un capitán general...

NOTA: Si se pincha sobre la foto, la grieta se ve ve en todo su estelado esplendor.

¿LO SON O NO LO SON?

CLXIX



Bien es sabido por todos que todo lo que ocurre y pasa en Úbeda, y más si se desarrolla en el casco histórico, automáticamente pasa a disfrutar del calificativo de renacentista. Por eso, aunque no tengo demasiadas dudas, quiero preguntar si son o no renacentistas los muertos vivientes, los supervivientes, los vigilantes e, incluso, la policía municipal y protección civil, que supongo habrán estado controlando que los cerebros a devorar por los zombies se ajustasen a la normativa. La duda me viene de lo poco clara que ha sido la publicidad de tan magno "evento" al respecto.

TRES IRRESPONSABILIDADES Y UNA SUGERENCIA

CLXVIII

Es habitual que muchos de los acontecimientos que se organizan por el Ayuntamiento, que muchas ruedas de prensa y otros actos se anuncien a la prensa desde la sala de comisiones del mismo. En esta sala se guarda el cuadro original de la Virgen de los Remedios, que en otro tiempo estuvo en la puerta de Toledo (hoy hay una copia en una hornacina de la torre del Reloj), que es casi imposible ver y disfrutar porque permanentemente está tapado por un cartel desplegable con el escudo de Úbeda y diversos anagramas, sirviendo de fondo a quienes hablan a las cámaras y a la prensa. 
La primera irresponsabilidad sería, pues, no dejar ver uno de los pocos cuadros originales y antiguos que quedan en nuestra ciudad.
Además, siguiendo con esta costumbre, hace sólo unos días se ha presentado al publico un evento cultural de primera línea titulado "Experiencia zombie" ─que se celebrará casi coincidiendo con el día del libro─ de la mano de los concejales de cultura y educación junto con el representante de la empresa que organiza tan magno "evento". Y que por lo que se dice en la prensa tiene como objetivo fundamental "EXPERIMENTAR LOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES DE UNA PERSONA EN ESAS CIRCUNSTANCIAS", es decir: una invasión zombie de la ciudad.
La segunda irresponsabilidad, ante la certeza de esas "circunstancias", ante el conocimiento de que el ataque puede ser inminente, es no poner en guardia a toda la población y a Protección Civil: no basta con preparar sólo a los participantes con la entrega de "un equipo de supervivencia". Aquí todos pagamos impuestos y todos tenemos derecho a ese equipo y a todo lo que nos pueda salvar de esta "catástrofe zombie".
La sugerencia, por lo tanto, no puede ser otra que la de ordenar máxima alerta a Protección Civil y la de preparar a la totalidad de la población.
¡Ah! se me olvidaba decir que la tercera irresponsabilidad es, una vez más, banalizar el casco histórico. Creo que los zombies no se enfadaran más de lo que normalmente están ni se comerán más cerebros que los estrictamente necesarios si los mandamos al quinto pino... acompañados convenientemente.

VADE RETRO

CLXV

Pues verán. Desde que ayer, con permiso de la madre superiora, pude ver en la televisión local la presentación del  II Certamen Internacional de Novela Histórica “Ciudad de Úbeda”, que se presentó en el Archivo Histórico Municipal, no he podido salir de mi asombro. Y no porque me lo provocara el programa del certamen y las maravillas que de él se contaron, sino por el papelón que hicieron las más altas personalidades culturales de la ciudad y de la provincia escoltadas por unos impertérritos soldados romanos y por un caballero medieval.
En dos palabras: “In presionante...”
Aunque pensándolo bien, el “evento” no debiera extrañarme tanto si echo mano de recuerdos y, en ellos, de los muchos actos, de la misma condición en bastantes ocasiones, que desde hace tiempo vienen utilizando el espacio del archivo como “marco incomparable”. No sé, pero me da la sensación de que nuestros políticos lo usan con el oscuro deseo de verse justificados en sus actos por la Historia, pero van listos...
Más les valdría dejarse de montajes y de pensar que el Archivo puede servir para cualquier cosa, y actuar en el fomento de una verdadera cultura: el Archivo histórico no debe ni puede ser el patio de juegos de quienes nos gobiernan pensando que la cultura básicamente es espectáculo y chabacanería.
¡Que Dios los perdone o, mejor, que los castigue perdiendo las elecciones!

DOS PREGUNTAS

CLXII

El pasado sábado una quincena de coches de una conocida marca francesa (al parecer había una concentración de amigos de los mismos) se alineaban con una perfección exquisita frente al Parado de Turismo al amparo de las tres o cuatro señales de tráfico que prohíben estacionar en la plaza por aquello, como unos carteles situados debajo de las señales aclaran, de estar en zona monumental.
Y ante hecho, que se repite más de lo deseable, caben dos preguntas: la primera, si permitir por parte de nuestras autoridades estos aparcamientos supone un presunto comportamiento prevaricador o, la segunda, -que yo creo que es la buena- si es que esas mismas autoridades consideran que se puede aparcar en Santa María porque no se trata de una zona monumental.
Sea como sea, pido que se expliquen por quien corresponda los criterios que han llevado a esta Corporación y a las anteriores a considerar que la plaza de Santa María no forma parte de la zona monumental y que, en consecuencia, pueda ser considerada como un necesario, útil y emblemático aparcamiento.
Con esas aclaraciones acabaríamos con las quejas y con las infundadas críticas de los que inocentemente pensamos que la Unesco había declarado este espacio como Patrimonio Mundial.

LOS ADORADORES DE LA CRUZ

CLX

Siendo sincera he de decir que después de un largo periodo de reflexión que me ha llevado a abandonar algo el torno, me apetecía conocer de primera mano una tradicional fiesta ubetense, con al menos una antigüedad de 10 años, de la que me venían hablando. Me refiero, lógicamente, a las Cruces que como otras muchas celebraciones tan tradicionales o más, se vienen celebrando en Úbeda sirviendo para los tan cacareados "poner en valor" y "dinamizar el casco histórico".
Una se alegraba y esperaba, aun considerando lo poco que sabe sobre una verdaderamente ancestral y cristiana tradición, que por esta vez la cosa iba a ser distinta, única y verdadera, pero mire usted por donde lo que realmente he encontrado -seguramente porque ya ni siquiera comprendo nada- es la presencia de lo que sin duda sí se va convirtiendo en tradicional en nuestra ciudad: contaminación acústica, música de sevillanas, barras kilométricas, alcohol en la calle, suciedad, molestias de todo tipo, retretes portátiles y falsas e importadas seudotradiciones al más puro estilo sevillano, o cordobés, o granadino, o malagueño, o vaya usted a saber...
En fin es lo que hay y será a lo que hay que ir acostumbrándose pues así lo han decidido nuestras autoridades, nuestras cofradías y nuestros "alciseres".
Por cierto, hoy he leído en la prensa que la provincia de Jaén va a seguir perdiendo turismo, y me pregunto si eso, algo en lo que se ponen todas las expectativas de crecimiento local, aunque nadie haga estudios serios sobre su verdadera incidencia, será bueno. No sé, a lo mejor hay que ir pensando en que estamos matando lentamente la gallina de los huevos de oro con las más chabacanas aculturaciones, demostrando al mismo tiempo el más absoluto de los desprecios por el patrimonio cultural.
Y para terminar, una disculpa. No puedo ilustrar el texto con ninguna fotografía, según mi costumbre, porque no he sido capaz de encontrar las cruces ante tantas y tan largas barras. 

SIN PUBLICIDAD RESPLANDECE LA VERDAD

CLVII

El verdadero problema en la disputa sobre el laurel de la lonja del hospital de Santiago no es la propuesta de algunos de intentar trasladarlo a otro lugar para así poder dejar al descubierto la vista del monumento que lo cobija y protege; tampoco es el hecho de que un árbol no protegido ni en peligro de extinción (y por lo tanto bastante común) enmascare algo único y además declarado Monumento Nacional; ni siquiera el hecho de que una planta con algo más de treinta años reciba más afectos que un edificio histórico que ya va para los quinientos; y mucho menos el miedo a que se cumpla el dicho popular que apostilla que «quien planta un laurel no lo verá crecer», porque de lo que se habla es de una maldición para el hecho de plantar no de arrancar. El problema viene de la mano del porte que va adquiriendo tan apreciado ejemplar de la flora local, tanto que ya casi oculta por completo una de las ventanas de nuestro magno centro cultural provocando, como consecuencia, la pérdida de un soporte para otro más de los muchos carteles que tan bella y respetuosamente anuncian los muy nobles e importantes «eventos» que en tan artístico y renacentista tablón de anuncios se pregonan.

QUEDA CLARO...

CLVI

Cuando algo ocurre una vez es comprensible pensar que es fruto de la casualidad o de las circunstancias, pero cuando ocurre cinco o más veces, por encima del tiempo, de los espacios y de las corporaciones municipales, ya hay que ir pensando que es el resultado de un ambicioso programa de proyecto de ciudad dinamizada y puesta en valor.






BOCHORNO QUE MIRA AL SUR

CLV

Esta tarde, en la soflama de la siesta, me ha sido revelado el secreto que desentraña estas Fiestas del Renacimiento con las que Úbeda celebra su declaración como Patrimonio de la Humanidad.
Si el Renacimiento simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Edad Media, las fiestas de Úbeda -como la batalla de don Carnal y doña Cuaresma-  no son sino una rememoración de la lucha entre conocimiento y oscurantismo, entre progreso y dogma.
Con los tiempos que corren nadie se extraña cuando cada año vence don Carnal guarnecido por batallones orquestados por ese desvelo municipal que se dedica a la cultura y las fiestas. Lo sensacional del descubrimiento de esta tarde -que debo a una pequeña etiqueta olvidada por azar junto a Santa María- es que en nuestras Fiestas del Renacimiento también el lado oscuro se ha impuesto. Cada año vejamos y camuflamos nuestros mejores edificios y  plazas con sayas, tramoyas y sonidos más propios del estilo de bárbaros -dicen que Vasari calificó así a una parte del mundo medieval- que del deslumbrante Renacimiento que tan profunda huella dejó en nuestra ciudad.
La etiqueta a nadie dejará mentir:

"Medieval
Factory
Trajes
Complementos Medievales
Tiendas y Jaimas Medievales
Armas
Bodas y Cenas Medievales".

Buenos días desde Úbeda. El abochornado Renacimiento que mira al sur.

ARREGLOS DE ÚLTIMA HORA

CLIII

Me dicen que en los días previos a la Semana Santa no ha dejado de verse por Úbeda al personal de mantenimiento del Ayunta-miento arrancando vegetación de los monumentos, arreglando aceras, reponiendo pavimentos, saneando desperfectos y haciendo multitud de tareas buscando una mejor presencia de la ciudad para que los que nos visitan en estos días se lleven la mejor impresión posible y la idea de lo que es el cuidado y el mimo hacia el patrimonio. Y me parece muy bien tanta actividad con tan nobles fines, pero no puedo por menos que acordarme al mismo tiempo de esos bancos y esas compañías de telefonía que ofrecen el oro y el moro (con perdón) para todos los posibles clientes que acudan de nuevo a su seno, olvidándose de todos aquellos que permanecen y han permanecido desde siempre en el mismo. Aunque quizá la cosa no sea tan así y la razón última haya que buscarla en la parábola del hijo pródigo.

TEMA VIEJO, FOTOS NUEVAS,

CLII
Desde que el Hospital de Santiago fue declarado Monumento Arquitectónico-Histórico en 1917, los desvelos por manifestar al mundo sus grandezas no han dejado de ser una constante preocupación para el pueblo de Úbeda y para sus autoridades. Tanto esto es así, que basta con pasarse cualquier día por delante de su fachada para comprobarlo y para dejarlo registrado, por ejemplo, en la elocuente fotografía que acompaña. Una vez más se manifiesta, con imágenes nuevas, un tema viejo y sin duda relacionado con "un evento dinamizador".

DESPUÉS CRECEN

CXLVIII

Cuando se decide plantar un arbolito o cualquier otra planta delante de nuestros monumentos todo queda muy mono, primoroso y ecológico. Pero claro, luego pasa lo que pasa, y esas monadas crecen hasta taparlo prácticamente todo. Mucho ejemplos se podían poner de este hecho, incluso de algunos ya hemos realizado comentarios, y, por ello, hoy sólo nos centramos en uno de los lienzos de muralla del Rastro porque ya casi nada se puede apreciar del mismo. Y viendo la fotografía, comprendo que las murallas de Úbeda no son las de Lugo ni las de Ávila, pero tampoco son tan feas como para esconderlas...

CON LA LEY EN LA MANO

CXLIII

Si no cambian mucho las cosas esta va a ser la última entrada que haga sobre Santa María: ya "todos" estamos contentos y algunos incluso felices de tener la iglesia más nueva de la ciudad abierta y tres veces inaugurada. Pero antes no quiero dejar pasar la ocasión para invitarles a una reflexión. Para ello me van a permitir que transcriba los apartados 2º y 4º del artículo 20 de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA nº 248 de 19/12/2007), que tratan de los criterios que deben seguirse en los procesos de restauración; que de nuevo muestre una fotografías conocidas y que, finalmente, les invite a la reflexión con una pregunta.

LA LEY DICE:

“Las restauraciones respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes, así como las pátinas, que constituyan un valor propio del bien. La eliminación de alguna de ellas sólo se autorizará, en su caso, y siempre que quede fundamentado que los elementos que traten de suprimirse supongan una degradación del bien y su eliminación fuere necesaria para permitir la adecuada conservación del bien y una mejor interpretación histórica y cultural del mismo. Las partes suprimidas quedarán debidamente documentadas”.

“En el caso de bienes inmuebles, las actuaciones a que se refiere el apartado 3 (se hace referencia a los materiales) evitarán los intentos de reconstrucción, salvo cuando en su reposición se utilicen algunas partes originales de los mismos o se cuente con la precisa información documental y pueda probarse su autenticidad. Si se añadiesen materiales o partes indispensables, las adiciones deberán ser reconocibles y evitar las confusiones miméticas”.

LAS FOTOGRAFÍAS SON ESTAS:


Y LA PREGUNTA ES LA QUE SIGUE:

¿Realmente se ha cumplido con los criterios que la Ley aconseja en relación con el respeto de las aportaciones de todas las épocas, con el mantenimiento de las pátinas, con una mejor interpretación histórica y cultural, con la documentación de las partes eliminadas, con evitar los intentos de reconstrucción, con la distinción de los elementos añadidos y nuevos, con la prueba de su autenticidad, con el reconocimiento de los elementos nuevos y con el no engañar con confusiones miméticas?

Si la respuesta es que sí, podemos sentirnos satisfechos y agradecidos con la labor del arquitecto, de las autoridades de todo tipo y condición, de la Junta y de la Comisión Provincial de Patrimonio; pero si, por el contrario, es que no, quizá debiéramos hacer algo o al menos no estar tan contentos como nos están convenciendo que debemos estar.

EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR

CXLI

Supongo que muchos de ustedes sabrán en qué consiste el síndrome de Stendhal (o síndrome de Florencia), pero por si acaso no es así, me van a permitir que en pocas palabras les diga que se trata de una enfermedad psicosomática que se caracteriza por un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando quien lo padece ha sido expuesto a obras de arte, y más cuando éstas son especialmente bellas o están presentes en grandes cantidades en un mismo lugar. Se llama así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal, que por primera vez la describió al hablarnos de lo que sintió en su visita a Florencia en 1817. Bien, pues todo esto viene al hilo de la apertura de Santa María y quizá a estas alturas ya esté entregada a la Administración y a la espera de volver a sus propietarios y, por ello, y porque muchos de ustedes van a entrar en el templo, quiero avisarles que es muy posible que todos los síntomas que sintió Stendhal en Florencia puedan repetirse de forma masiva en Úbeda en los próximos días. Y es que no hay naturaleza humana que pueda aguantar la inefable belleza de lo mucho que se ha hecho en Santa María y de lo mucho que se manifiesta de ella en las desnudas y repelladas texturas de sus muros, en la gama cromática de sus suelos, en la asombrosa variedad de sus materiales, en la misteriosa sugerencia de la luz natural filtrándose por su bellas vidrieras, en los contrastes de la luz artificial que da vida a la recuperada penumbra mudéjar de su espacio, en un pulido pavimento libre de lápidas sepulcrales antiguas y estropeadas por el tiempo, en la desaparición de las invenciones barrocas que tanto la afeaban, en la sutileza y mimo con que se ha cuidado lo existente, en el escrupuloso respeto por un espacio histórico del que también escrupulosamente no se ha respetado nada, en la desaparecida reja de madera de 1600, en la soberbia realidad de un artesonado de un millón de euros, en los sonidos que brotarán de sus minimalistas e inoxidables altavoces, en el tañer de unas campanas que relucen más que el sol, en la indescriptible pétrea desolación de su claustro, en las incomprensibles soluciones del señor arquitecto, en la asombrosa incompentencia de los responsables del patrimonio provincial, en el silencio del obispado, en la complicidad de nuestro Ayuntamiento, en la justificación cateta de que todo vale porque se ha gastado mucho dinero, en el silencio y acatamiento de los ubetenses, etc., etc., etc. En fin, avisados están para que no se asusten cuando empiecen a sentir los síntomas. Imiten a nuestras autoridades y protéjanse la cabeza con inmaculados cascos —ellos no lo hacen por si les cae algo de las alturas— lo hacen para cuidar sus cabezas ante la posibilidad de un golpe contra el suelo como consecuencia de una caída provocada por el mencionado síndrome. Verdaderamente están en todo y siempre nos dan ejemplo.

DETALLES QUE NOS DISTINGUEN (PRIMORES 6)

CXL
No siempre los primores que van apareciendo por el casco histórico o en relación directa con nuestros monumentos iban a ser responsabilidad de nuestras autoridades (aunque tampoco estoy muy segura de esto porque digo yo que alguna sí tendrán). Lo cierto es que la fotografía de hoy lo que nos enseña es la enorme chimenea de inmaculado acero inoxidable que desde no hace demasiado tiempo viene llenando de verticalidad, frente a la reiterativa horizontalidad de los cableados, una calle muy cercana a la puerta de Granada. Está claro que el vecino de turno y quien se lo permite están acrecentando el hecho incuestionable de que Úbeda es una ciudad de torres con todo lo que de espiritualidad y prestigio eso acarrea.

NO ENTIENDO NADA

CXXXIX

Entrando en la plaza de San Lorenzo por la calle Condestable Dávalos los vehículos son avisados de la prohibición de parar y de estacionar en la "zona monumental" mediante una reglamentaria señal de tráfico. Y aunque eso no va con los peatones ni con los turistas, al menos si podrán sentirse informados de su entrada en el casco histórico e ilusionados ante la promesa de la custodia del patrimonio y ante la maravillosa visión que van a tener de un espacio libre de vehículos. Pero claro, como al parecer lo que priva en este mundo son las contradicciones y las falsas promesas, al dirigir la mirada hacia el fondo de la plaza ya podrán ver los coches aparcados en el lateral de la Casa de las Torres. Es más, al acercarse a ella, verán como su fachada se decora con una nueva señal que vuelve a prohibir lo mismo, pero ahora sólo hacia la izquierda, constatando ciertamente una contradicción entre la señal que se sitúa a la entrada y la que se une a la rica decoración del Monumento Histórico Nacional. Y la cosa se complica aún más cuando vean que a la izquierda de esta segunda señal también se aparca sin problema de ninguna clase. La verdad, supongo que como los peatones y los turistas, no entiendo absolutamente nada: se colocan señales de tráfico inútiles, se colocan en lugares que rompen la visión de los monumentos y no se sanciona a quienes se saltan las normas a la torera. En fin, la explicación que se ocurre para dar algo de sentido a este galimatías es una y sólo una: desde el Ayuntamiento se entiende que la Casa de las Torres y la plaza de San Lorenzo no forman parte de la zona monumental...

DETALLES QUE NOS DISTINGUEN (PRIMORES 5)

CXXXVIII
La prensa se ha hecho eco esta semana de la finalización de las obras de restauración del torreón de la Cava, conocido como del Santo Cristo, y se han publicado unas hermosas fotografías en las que se ve un magnífico suelo de tarima, unas bonitas ventanas oscilo-batientes de cierre europeo, unos cuidados muros y un sinfín de pequeños detalles que vienen a justificar los casi 500.000 euros gastados, en parte procedentes del uno por ciento cultural y en parte de fondos municipales. Y tanta ha sido la publicidad, que hasta permiso hube que pedir para abandonar el torno y ver lo bien que ha quedado todo, lo detalloso que se ha sido. Tanto, tanto, que el cableado que ya adorna los recién trabajados muros sigue perfectamente en línea recta uno de los llagueados del paramento sin torcerse un milímetro. Con todo a mi me da pena que no se haya soterrado ese cable, pues a pesar de lo derechito que ha quedado, mejor estaría sin verse. Posiblemente el uno por ciento cultural ha sido insuficiente y hubiera hecho falta un 1,1 o, quizá, un poco más de cultura...

¿Y AHORA QUÉ?

CXXXVI
No sé por qué causa se ha vuelto a levantar el tejado del palacio del conde de Guadiana -ya saben ustedes ese que se está convirtiendo en un hotel de cinco estrellas y por el que según se ha dicho estos días se han interesado mucho los chinos en FITUR- siendo esta una intervención más que sumar a las muchas idas y venidas que está teniendo esta obra: subir el tejado más de la cuenta, parar la obra, restaurar el chapitel de la torre poniendo las tejas como las había ido dejando el tiempo, levantar las tejas del chapitel de la torre, volver a poner las tejas del chapitel de la torre como estuvieron en un principio, colocar ventanas cenitales, decir que se iba a liberar el ábside de San Pedro, dejar totalmente oculto el ábside de San Pedro, modificar el Plan Especial de Protección del Casco Histórico para permitir ocupar el espacio del patio, levantar un mamotreto de hierro y cemento ocupando el patio, hacer volar una parte de la construcción sobre el tejado del cuerpo principal del palacio y, ahora, levantar el tejado y hacernos temer que de ello no debemos esperar nada bueno. Y es que posiblemente con el buen pellizco que se le ha concedido a la promotora con eso del Museo Abierto del Renacimiento ha debido nacer alguna genialidad que siga mejorando el que sin duda será, cuando se inaugure, en boca de nuestros representantes uno de los mejores hoteles de España y de Europa. En fin, se ve que más de uno piensa que los chinos no sólo están en FITUR y que eso de engañar se puede hacer en cualquier parte.

CON RETRASO

CXXXIV
Es tanto el trabajo que se acumula en este torno, que no he podido colgar la fotografía que hoy presento aun cuando se realizó a finales del pasado verano. Pero por su interés no renuncio a publicarla. Se trata de un detalle de una de las basas de los pedestales que soportan las columnas de mármol del zaguán del Ayuntamiento, que en otro tiempo dieron acceso al desaparecido altar del convento de las Cadenas. Desconozco la causa del deterioro, si se debe a problemas de cargas o bien al simple hecho de haber recibido un golpe con alguno de los muchos objetos que habitualmente se almacenan en este espacio. Sea lo que sea, no deja de ser un ejemplo más del mal uso y del deterioro de nuestro patrimonio. Por cierto, el problema se ha solucionado de forma ejemplar retirando los cascotes y pensando, quizá, que "ojos que no ven, corazón que no siente" o "que muerto el perro, se acabo la rabia".