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CINCO ESTRELLAS Y UNA GRIETA

CLXX

Pues resulta que la torre del palacio del Conde de Guadiana, futuro hotel de cinco estrellas "Palacio de Úbeda", presenta como novedad una grieta que recorre en su totalidad la altura del primer cuerpo de su costado este. De momento no parece gran cosa, pero habrá que esperar a que la fábrica se asiente, o no...
Y digo yo que a lo mejor todo esto tiene que ver con algunas de las actuaciones que se han ido haciendo en tan prolongadas obras de acondicionamiento, entre las que destacaría varias modificaciones de la normativa y, sobre todo, el vaciado del subsuelo del palacio, en bastantes metros, para dar cabida a salones, cocheras y a un spa  que maravillará a propios y extraños. 
¿De verdad es lícito que se permita hacer tal "agujero" en el subsuelo de un palacio y de una torre ─ahora cumple cuatrocientos años─ calificada y reconocida unánimemente por la crítica como un ejemplar único?
Sin duda, ya lo dije en este cuaderno, nuevamente tengo que pensar que cinco estrellas mandan mucho: son más de la que ostenta un capitán general...

NOTA: Si se pincha sobre la foto, la grieta se ve ve en todo su estelado esplendor.

SAN JUANITO

CLXI

Aunque se sale algo de la línea de este cuaderno me parece muy interesante la noticia que hoy recoge la prensa sobre el San Juanito de Miguel Ángel de la Sacra Capilla del Salvador. Sólo me preocupa la frase "La ubicación definitiva dependerá mucho del consenso en torno a la atribución".

CAMISÓN

CL
Me ha parecido escuchar esta mañana en la radio que en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, en Santa María, han aparecido una serie de filtraciones que se hace necesario arreglar para que no se vean afectados por humedades los bienes muebles que se van a restaurar, como el retablo neogótico que cubre su testero. Y ante este hecho y para celebrar la entrada 150 de este cuaderno, me van a permitir que cuente una anécdota relacionada con esto de las obras bien acabadas.
Pues resulta, según me contaron, que en un pueblecito cercano a Jaén un contratista de obras, conocido como Camisón, para celebrar la finalización de una casa, decidió irse a tomar unas copas en un bar cercano con toda su cuadrilla, a excepción de un aprendiz que se quedó recogiendo la herramienta. No llevaban ni diez minutos en tan noble tarea, cuando el joven se presentó todo nervioso gritando a plena voz que la casa se estaba hundiendo. El bueno de Camisón, sin perder el temple y muy reposadamente, sólo dijo: "pues no será por vieja".

EL RECIBO DE LA LUZ

CXLVI
De fuentes bien informadas me llega la noticia de que Santa María ha pagado 6.000 euros de luz, aunque no se me ha aclarado si ha sido por todo el periodo que lleva abierta o por un único mes. Sea como sea, lo cierto es que se me antoja una barbaridad, y no sólo por la cuantía como, esencialmente, por el hecho de que esa luz sirve para resaltar una gran mentira y para iluminar la cueva en la que se ha convertido el templo. Ya lo denunciamos en su momento y quizá esta sea la ocasión de transcribir la opinión de alguien que sabe más que yo de iluminación de edificios históricos; concretamente me refiero a las palabras de Margarita de Luxán García de Diego, que ya en 1988, como Directora del Seminario de Arquitectura Integrada en su Medio Ambiente y como profesora de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid, venía a decir lo siguiente:

"La inmensa mayoría de las obras arquitectónicas reconocidas de nuestro patrimonio edificado, así como los objetos que contienen: pinturas, esculturas, etc., fueron proyectadas y ejecutadas en función de su percepción con una iluminación natural. Esa iluminación, manejada por el arquitecto, es uno de los elementos más importantes y sutiles de la configuración de los espacios construidos; y las luces y las sombras articulan y significan la lectura total de las obras; sin embargo, cada vez con más frecuencia, resulta imposible disfrutar las arquitecturas con su iluminación original. A la hora de restaurar los edificios, en la práctica habitual, se refuerzan los sistemas portantes, se reponen los materiales y rehacen los acabados, y se tiende a rescatar las decoraciones y ornatos, respetando al máximo los elementos originales; pero la introducción de sistemas de iluminación artificial, con resultados que no suelen ser coherentes con las imágenes que se percibían bajo la luz natural, pueden desintegrar la estructura visual, global y parcial, del espacio arquitectónico. Se comprende que una iluminación artificial nocturna alarga el período de visita, uso y disfrute de los edificios; sin embargo, lo que parece contradictorio es que este tipo de iluminación sustituya durante todo el día a la natural, desvirtuando y haciendo imposible la lectura del espacio pensada por los autores, y restando la posibilidad de apreciar la variación dinámica que con el recorrido del sol a lo largo del día, enriquece la imagen arquitectónica".

Sabias palabras que bien pudieran estar inspiradas por la visión y resultados de Santa María. En fin, ya sólo queda que el señor arquitecto responsable y amante de la espeleología o la Comisión Provincial de Patrimonio o la propia Junta de Andalucía se vayan haciendo cargo de los venideros recibos de la luz.

¿SANTA MARÍA POR ÚLTIMA VEZ?

CXLV
Me manda un benefactor de este convento un enlace a un artículo sobre Santa María publicado en la revista de patrimonio de la Universidad de Granada e-rph. Quizá colgarlo en el Torno sea una buena escusa para reabrirlo después de una larga temporada de reflexión y descanso. Para leerlo pinchar con el ratón AQUÍ.

NI EN EL VATICANO

CXLIV

Reconozco lo mucho que he tardado en ponerme a escribir en este cuaderno desde la última entrada. Pido perdón por ello, pero ha sido absolutamente imposible hacerlo antes por dos poderosísimas razones: la primera, el estado de shock en el que he estado desde que hace algo más de una semana me dieron permiso en el convento para visitar Santa María y, la segunda, la necesidad de buscar antecedentes por el mundo del Arte para algunas de las soluciones estéticas que en ella he descubierto. Y no me refiero -que por otra parte también podría ser- a que hoy por hoy Santa María es el espacio arquitectónico sacro más descontextualizado, frío, artificial, feo y desagradable que conozco, fruto de la labor incompetente de técnicos y políticos, sino además a otros muchos pequeños detalles visibles desde el momento en que se pone el pie en el claustro. Por ejemplo, la colocación de un hermoso extintor junto al escudo del obispo de la Fuente del Sauce. Les aseguro que he visto a lo largo de mi vida, y también en la búsqueda estética que les he comentado más arriba, muchas iglesias y que en ninguna aparece algo igual, ni siquiera en San Pedro de Roma, pero seguramente es que allí tampoco se enteran.

CON LA LEY EN LA MANO

CXLIII

Si no cambian mucho las cosas esta va a ser la última entrada que haga sobre Santa María: ya "todos" estamos contentos y algunos incluso felices de tener la iglesia más nueva de la ciudad abierta y tres veces inaugurada. Pero antes no quiero dejar pasar la ocasión para invitarles a una reflexión. Para ello me van a permitir que transcriba los apartados 2º y 4º del artículo 20 de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía (BOJA nº 248 de 19/12/2007), que tratan de los criterios que deben seguirse en los procesos de restauración; que de nuevo muestre una fotografías conocidas y que, finalmente, les invite a la reflexión con una pregunta.

LA LEY DICE:

“Las restauraciones respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes, así como las pátinas, que constituyan un valor propio del bien. La eliminación de alguna de ellas sólo se autorizará, en su caso, y siempre que quede fundamentado que los elementos que traten de suprimirse supongan una degradación del bien y su eliminación fuere necesaria para permitir la adecuada conservación del bien y una mejor interpretación histórica y cultural del mismo. Las partes suprimidas quedarán debidamente documentadas”.

“En el caso de bienes inmuebles, las actuaciones a que se refiere el apartado 3 (se hace referencia a los materiales) evitarán los intentos de reconstrucción, salvo cuando en su reposición se utilicen algunas partes originales de los mismos o se cuente con la precisa información documental y pueda probarse su autenticidad. Si se añadiesen materiales o partes indispensables, las adiciones deberán ser reconocibles y evitar las confusiones miméticas”.

LAS FOTOGRAFÍAS SON ESTAS:


Y LA PREGUNTA ES LA QUE SIGUE:

¿Realmente se ha cumplido con los criterios que la Ley aconseja en relación con el respeto de las aportaciones de todas las épocas, con el mantenimiento de las pátinas, con una mejor interpretación histórica y cultural, con la documentación de las partes eliminadas, con evitar los intentos de reconstrucción, con la distinción de los elementos añadidos y nuevos, con la prueba de su autenticidad, con el reconocimiento de los elementos nuevos y con el no engañar con confusiones miméticas?

Si la respuesta es que sí, podemos sentirnos satisfechos y agradecidos con la labor del arquitecto, de las autoridades de todo tipo y condición, de la Junta y de la Comisión Provincial de Patrimonio; pero si, por el contrario, es que no, quizá debiéramos hacer algo o al menos no estar tan contentos como nos están convenciendo que debemos estar.

¿QUÉ VA A SER DE TI?

CXLII
Me preocupa qué va a pasar ahora con tanto/a político/a cuando ya no puedan visitar Santa María para decirnos que se está gastando mucho dinero, que ya queda muy poco para que la obra se termine, que está quedando de dulce, que se ha salvado un edificio que estaba en "extremaunción", que las críticas además de irresponsables son infundadas, que el Barroco es un bicho muy malo que hizo mucho daño... Y, miren ustedes, ahora que se está poniendo de moda eso de contestar en el Congreso con títulos de canciones, se me ocurre a mí que también en esto de Santa María podríamos hacer lo mismo y echar mano de la mítica composición de Serrat que se preguntaba "Qué va a ser de ti lejos de casa, Nena, qué va a ser de ti" para mínimamente retocarlo y convertirlo en otro, tan nuevecito y moderno como la propia iglesia, que se preguntara algo así como "qué va a ser de ti lejos de Santa María, Junta, qué va a ser de ti". En este torno y en este convento la preocupación por el desasosiego que los embargará no nos deja dormir...

Gracias a A. Román por la fotografía.

EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR

CXLI

Supongo que muchos de ustedes sabrán en qué consiste el síndrome de Stendhal (o síndrome de Florencia), pero por si acaso no es así, me van a permitir que en pocas palabras les diga que se trata de una enfermedad psicosomática que se caracteriza por un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando quien lo padece ha sido expuesto a obras de arte, y más cuando éstas son especialmente bellas o están presentes en grandes cantidades en un mismo lugar. Se llama así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal, que por primera vez la describió al hablarnos de lo que sintió en su visita a Florencia en 1817. Bien, pues todo esto viene al hilo de la apertura de Santa María y quizá a estas alturas ya esté entregada a la Administración y a la espera de volver a sus propietarios y, por ello, y porque muchos de ustedes van a entrar en el templo, quiero avisarles que es muy posible que todos los síntomas que sintió Stendhal en Florencia puedan repetirse de forma masiva en Úbeda en los próximos días. Y es que no hay naturaleza humana que pueda aguantar la inefable belleza de lo mucho que se ha hecho en Santa María y de lo mucho que se manifiesta de ella en las desnudas y repelladas texturas de sus muros, en la gama cromática de sus suelos, en la asombrosa variedad de sus materiales, en la misteriosa sugerencia de la luz natural filtrándose por su bellas vidrieras, en los contrastes de la luz artificial que da vida a la recuperada penumbra mudéjar de su espacio, en un pulido pavimento libre de lápidas sepulcrales antiguas y estropeadas por el tiempo, en la desaparición de las invenciones barrocas que tanto la afeaban, en la sutileza y mimo con que se ha cuidado lo existente, en el escrupuloso respeto por un espacio histórico del que también escrupulosamente no se ha respetado nada, en la desaparecida reja de madera de 1600, en la soberbia realidad de un artesonado de un millón de euros, en los sonidos que brotarán de sus minimalistas e inoxidables altavoces, en el tañer de unas campanas que relucen más que el sol, en la indescriptible pétrea desolación de su claustro, en las incomprensibles soluciones del señor arquitecto, en la asombrosa incompentencia de los responsables del patrimonio provincial, en el silencio del obispado, en la complicidad de nuestro Ayuntamiento, en la justificación cateta de que todo vale porque se ha gastado mucho dinero, en el silencio y acatamiento de los ubetenses, etc., etc., etc. En fin, avisados están para que no se asusten cuando empiecen a sentir los síntomas. Imiten a nuestras autoridades y protéjanse la cabeza con inmaculados cascos —ellos no lo hacen por si les cae algo de las alturas— lo hacen para cuidar sus cabezas ante la posibilidad de un golpe contra el suelo como consecuencia de una caída provocada por el mencionado síndrome. Verdaderamente están en todo y siempre nos dan ejemplo.

DETALLES QUE NOS DISTINGUEN (PRIMORES 5)

CXXXVIII
La prensa se ha hecho eco esta semana de la finalización de las obras de restauración del torreón de la Cava, conocido como del Santo Cristo, y se han publicado unas hermosas fotografías en las que se ve un magnífico suelo de tarima, unas bonitas ventanas oscilo-batientes de cierre europeo, unos cuidados muros y un sinfín de pequeños detalles que vienen a justificar los casi 500.000 euros gastados, en parte procedentes del uno por ciento cultural y en parte de fondos municipales. Y tanta ha sido la publicidad, que hasta permiso hube que pedir para abandonar el torno y ver lo bien que ha quedado todo, lo detalloso que se ha sido. Tanto, tanto, que el cableado que ya adorna los recién trabajados muros sigue perfectamente en línea recta uno de los llagueados del paramento sin torcerse un milímetro. Con todo a mi me da pena que no se haya soterrado ese cable, pues a pesar de lo derechito que ha quedado, mejor estaría sin verse. Posiblemente el uno por ciento cultural ha sido insuficiente y hubiera hecho falta un 1,1 o, quizá, un poco más de cultura...

Y LA LUZ SE HIZO...

CXXXVII

Como no faltan almas caritativas, esta pasada semana me han remitido una serie de fotografías (lamentablemente con una calidad muy justa) sobre la iluminación de Santa María que, no obstante, sí sirven para realizar algún comentario sobre el resultado y sobre el aspecto que consiguen. Pueden observarlas detenidamente y verán como no se generan sombras, ni reflejos, ni manchas; como no se resaltan más unos elementos que otros; como se crea un ambiente de clara espiritualidad que ayuda al recogimiento, que recrea un espacio religioso por completo alejado de la espectacularidad y del espectáculo. Pero eso, siendo aparentemente lo más importante -por evidente- no es lo único que quiero destacar. Lo realmente importante es el cuidado que se ha puesto en resaltar los elementos más significativos y tradicionales de su fábrica. Por eso, no se han escatimado medios (vamos, focos) para dar la mayor prestancia posible a dos realidades seculares: los muros de piedra y, sobre todo, el magnífico artesonado de un millón de euros. Queda claro que la exquisita mentalidad de los técnicos que han estado al cuidado -o mejor, al descuido- del proceso de destrucción y de invención al que se ha sometido el templo, no podían dejar de magnificar sus inapelables decisiones y sus acertadísimos criterios con una iluminación -don Enrique y doña Comisión Provincial del Patrimonio y doña Consejería de Cultura- más apropiada para el campo de fútbol de San Miguel que para la Iglesia Mayor Parroquial de Santa María de los Reales Alcázares. Y no quisiera pensar que se han equivocado por aquello de que ambos espacios, el deportivo y el religioso, están santificados en su título.

¿Y AHORA QUÉ?

CXXXVI
No sé por qué causa se ha vuelto a levantar el tejado del palacio del conde de Guadiana -ya saben ustedes ese que se está convirtiendo en un hotel de cinco estrellas y por el que según se ha dicho estos días se han interesado mucho los chinos en FITUR- siendo esta una intervención más que sumar a las muchas idas y venidas que está teniendo esta obra: subir el tejado más de la cuenta, parar la obra, restaurar el chapitel de la torre poniendo las tejas como las había ido dejando el tiempo, levantar las tejas del chapitel de la torre, volver a poner las tejas del chapitel de la torre como estuvieron en un principio, colocar ventanas cenitales, decir que se iba a liberar el ábside de San Pedro, dejar totalmente oculto el ábside de San Pedro, modificar el Plan Especial de Protección del Casco Histórico para permitir ocupar el espacio del patio, levantar un mamotreto de hierro y cemento ocupando el patio, hacer volar una parte de la construcción sobre el tejado del cuerpo principal del palacio y, ahora, levantar el tejado y hacernos temer que de ello no debemos esperar nada bueno. Y es que posiblemente con el buen pellizco que se le ha concedido a la promotora con eso del Museo Abierto del Renacimiento ha debido nacer alguna genialidad que siga mejorando el que sin duda será, cuando se inaugure, en boca de nuestros representantes uno de los mejores hoteles de España y de Europa. En fin, se ve que más de uno piensa que los chinos no sólo están en FITUR y que eso de engañar se puede hacer en cualquier parte.

SIN ASCENSOR PERO CON LUCES

CXXX
Ya casi están terminadas las obras de restauración del torreón de la calle Cava conocido como del Santo Cristo y mal llamado por algunos como de los Caballeros. Parece ser que han sido costosas, pero han podido realizarse gracias a la intervención del Ministerio de Fomento y a la dotación destinada a las mismas del 1% cultural. No sabemos el resultado final del interior, aunque de algunas cosillas hemos podido enterarnos como de la no colocación de un ascensor, y no tanto por el buen sentido de los responsables de la obra como por el hecho de que han aparecido restos de construcciones anteriores que lo han impedido. Aunque también es verdad que un momento hubo en que se pensó ponerlo por fuera para que todo el mundo pudiera ver lo bien que quedaba. Y a la espera de poder entrar, sí me voy a permitir hacer algún comentario sobre el resultado del exterior y sobre los criterios de restauración que han prevalecido. Así, puede verse que se ha querido ser de lo más respetuoso con las huellas que la historia y los usos de los hombres han ido dejando en los viejos paramentos del torreón. Por eso, no se ha puesto ni una sola piedra de más ni se ha quitado una de menos y donde no las había se ha dejado el hueco pintado de un discreto, elegante y coqueto color crema, acogiéndose a unos criterios de restauración actualizados y sobre todo modernos y chic. Evidentemente no son los mismos que se han seguido en Santa María; aquí, de todos es conocido, no sólo no se ha respetado las huellas de la historia sino que se han despreciado de forma manifiesta por los políticos y por los técnicos. Por eso, el señor arquitecto se permitió decir, entre otras muchas lindezas, la que sigue: "La iglesia ha sufrido daños irreparables, que quizá se hayan desarrollado durante el último periodo histórico en el que se actuó en ella, concretamente el estilo que más daño le ha hecho ha sido el barroco..."; y toda una señora consejera de cultura habló de "invenciones" refiriéndose a las aportaciones de las distintas épocas. Claro, ante diversidad de criterios, que podríamos hacer crecer con los seguidos en otras obras ejecutadas por el Ayuntamiento, una se pregunta el porqué de tanta disparidad entre las intervenciones promovidas por la Administración central, por la autonómica o por la local, siendo la única respuesta que se nos ocurre la de pensar que esto lo avala el título octavo de la Constitución (ya saben, el que regula las autonomías). Con todo, no debemos ser pesimistas pues también en esta obra aparece el único elemento que todavía nos unifica como españoles y así, como bien puede verse en la segunda fotografía, la iluminación de este torreón también se ha dispuesto en el suelo, como en la plaza de Santa María y como en la iglesia que le da nombre. Es decir, que nuestras administraciones tienen las luces en el suelo, o mejor, por los suelos.

LUMBRERAS EN SANTA MARÍA

CXXVIII



Siguiendo con las últimas entradas sobre Santa María, me permito presentar algunas imágenes de los distintos modelos de luminarias que se han ido disponiendo a lo largo y ancho de la totalidad del templo. Y aunque el amable lector pueda pensar que con las fotografías presentadas se acaba el tema, puedo asegurarles que todavía hay más modelos instalados. Lo que no llego a entender muy bien -Dios no me dio más «luces» que las necesarias para cuidar del torno- es el porqué de tanta variedad. Y no llego a hacerlo por la contradicción que en este tema está teniendo el señor arquitecto responsable de la obra con sus propias declaraciones sobre la búsqueda de la unidad de la fábrica, que -añado yo- incluso le ha llevado a inventársela. Es posible que por los problemas presupuestarios de última hora ya comentados en este cuaderno don Enrique se haya visto obligado a buscar saldos por los establecimientos del ramo.

JUEGO DE IMAGINACIÓN

CXXVII

Me van a permitir que les proponga un juego de imaginación (por eso hoy la entrada no se acompaña de fotografía). Piensen, pues, en una casa en la que hubiera una habitación con el pavimento de mármol negro, otra con mármol crema con cenefas verdes, otra con mármol rosa, otras con mármoles blancos, otras con losas de piedra artificial, otras con losa de piedra franca y otras varias con tanta o más variedad de materiales. Piensen de igual forma en las paredes, e intenten ver unas mostrando la piedra irregular que se uso como simple material de construcción, otras enlucidas y pintadas de los más diversos colores (con predominio del salmón), otras revestidas de falsas piedras, otras con zócalos y otras sin ellos...; y finalmente, piensen en los techos. Ahora se trata de dar unidad al conjunto con un reinventado artesonado mudéjar -eso sí-de cerca de un millón de euros -como dicen los nuevos ricos-. No me cabe la menor duda de que a estas alturas estarán pensando que me he vuelto loca al pedirles que imaginen algo tan absurdo, tan mareante y -perdonen la expresión- tan hortera. Pero aunque ustedes no se lo crean, el lugar que les he pedido imaginar existe y, además, lo hace en Úbeda. Se trata de la iglesia de Santa María y nada de lo que les he dicho es inventado. Así que ya están avisados para que se protejan los ojos y la sensibilidad cuando finalmente puedan entrar en el templo algo antes de las elecciones municipales.

JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE

CXXVI
Pues resulta que a través de una nota dejada en el torno he podido enterarme de la emisión de un programa sobre Santa María en una de las televisiones locales. Y como la nota era digital y traía un enlace a una página web (¡Señor, Señor, las cosas que una ha tenido que aprender!), he podido visionarlo con todo detalle; con tanto, que me voy a permitir hacer algunas consideraciones sobre el contenido general y sobre la entrevista realizada en el mismo al arquitecto encargado de la obra en estos últimos años. Así, sobre el contenido, lo que más llama la atención es el buen número de errores que sin pudor y con aparente erudición en la exposición se vierten a lo largo y ancho de todo el documental: Número de canónigos (se habla de más de treinta cuando en el mejor de los casos sólo tuvo ocho), casa parroquial como lugar de origen de las procesiones, adelantar en varios siglos la construcción de la misma, supuesto altar de San Miguel en el trascoro, curiosos y equivocados recorridos procesionales dentro del templo, organización del cabildo colegial, confusión de la sacristía con la sala capitular, situar la sacristía en una sala de paso para la sala capitular, disponer altares donde nunca los hubo, disponer cajoneras donde existió un espacio para guardar la plata, dar opiniones más que curiosas sobre el funcionamiento de las parroquias de Úbeda, afirmar que el cabildo municipal ocupaba el coro de la colegial, lanzar curiosas opiniones sobre la capilla de Jesús y sobre su origen, etc., etc., etc. Es decir, divulgar nuestro patrimonio desde el desconocimiento y desde el error. Pero, con todo, lo más interesante del susodicho programa no es lo ya apuntado, como las opiniones vertidas y las piruetas justificadoras que el señor arquitecto hace para explicar algunas de las actuaciones más discutidas de su prolongada intervención; concretamente, y según sus propias palabras, el picado de la piedra y la construcción de un artesonado sustituyendo las bóvedas barrocas. Don Enrique defiende, con razón, el complicado proceso técnico llevado a cabo y lo hace con solvencia porque se ve que de eso entiende, y además nadie lo critica por este aspecto; pero cuando intenta justificar lo injustificable del absoluto cambio al que ha sometido al templo, recreándolo en una integral pérdida de identidad, para "cerrarlo" con un aspecto "unitario", es capaz de defender una cosa y la contraria sin ningún tipo de pudor. Por ello, da peregrinas explicaciones sobre el picado de la piedra de los muros perimetrales y de la capilla de San José y otras contrarias sobre el mantenimiento del enlucido en la sacristía y en la capilla de Jesús, aunque en estos casos es posible que ya temiera una revuelta popular por las críticas a las que se estaba sometiendo su labor. En definitiva, que don Enrique mostró sus ideas sobre restauración y al no convencer con ellas enseñó otras al cien por cien contrarias (como los principios de Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros"). En fin, como no quiero ser pesada me permito recomendar las opiniones que sobre la restauración de Santa María ya se han expresado en este cuaderno. Para leerlas basta con pinchar en el enlace "IGLESIAS".

EL DISEÑO ES CARO

CXXV

Mire usted por donde ahora se nos dice que las obras de la fase final de la demolición y reinvención de Santa María han sobrepasado el presupuesto fijado inicialmente en cerca de 300.000 euros. Así, al menos, lo ha manifestado a la prensa local el señor Alcalde para tapar las insidiosas informaciones que hablaban de que no se estaban realizando a la empresa encargada los pagos correspondientes. Y ante la posibilidad de que ahora se nos diga que el aumento del gasto se debe a las modificaciones que hubo que reproyectar en la capilla de Jesús Nazareno (el único colectivo que ha sabido oponerse a la barbaridad que se pretendía realizar en su espacio y defender una intervención sensata ante los propietarios del templo y ante los responsables de la desgracia), una se pone a pensar -ya que no cree que el salto del presupuesto pueda deberse a eso- en qué se ha podido gastar esa nada despreciable cantidad -para entendernos- de 50 millones de pesetas. Y pensando, pensando sólo se me ocurre una cosa después de observar las luminaria y los postes de los altavoces que se han dispuesto a lo largo, ancho y alto de todo el templo. Como bien pueden apreciar, presentan el más puro, actual, atrevido y caro diseño y sin duda han sido elegidos por la sintonía que el acero inoxidable mantendrá con el renovado y acertádisimo aspecto neomudéjar que muy pronto el templo manifestará a los ubetenses, suponemos que pudorosamente por su parte (la del templo) ante tamaña barbaridad arquitectónica y sin ningún tipo de vergüenza por la de los promotores (ya sabemos quienes son) de tantas y tan variadas calamidades. La última de todas, sin duda, la de esos focos, que por docenas compiten en belleza con los capiteles del claustro, y la de esos postes de sonido, que no tendrán rival a la hora de anunciar las maravillas de la intervención realizada, supongo que poco antes de las elecciones municipales, en un acto (y doy ideas gratis) que bien podría convocarse con una nueva modalidad de toque, se podría denominar como de "tañido a mitin", desde las muy resplandecientes campanas de relamido aspecto también intervenidas.

IDEAS PARA SANTA MARÍA

CXIX

Aunque hoy sólo quiero hablar del exterior (el interior será objeto de próximas entradas), de todos va siendo conocido que Santa María se está quedando tan de dulce que para comprobarlo basta con darse una vuelta por la plaza de Vázquez de Molina y admirarse con el reluciente brillo de las campanas recién vueltas a colocar en su lugar y misteriosamente envueltas en plástico, con el saneamiento de la carpintería, con el repellado de los paramentos, con la limpieza de la piedra, con la sustitución de las losas del pavimento situado junto a la puerta de la Consolada, con el brillo de los herrajes, con la recuperación de la intensidad de los vítores de sus fachadas, con la nueva pintura de la casa parroquial, con el saneado y primoroso aspecto del contrafuerte del costado derecho, etc., etc., etc. Y más, cuando -según creo se va a hacer- se terminen de limpiar la partes de la fachada en las que no se intervino, especialmente las cornisas laterales, tan perjudicadas por las pasadas lluvias de este invierno. Con todo, mucho me temo que hay un detalle en el que no se ha pensado y por el que, si no se pone remedio, nuestra querida iglesia no llegará a ser plenamente esa realidad nueva que tanto se defiende desde la administración autonómica e incluso, en recientes declaraciones, por nuestro Alcalde, que como todos ustedes saben fue director general de bienes culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y que, por ello, debe entender, y mucho, de estas cosas del patrimonio del que todos opinamos -y yo la primera- con toda ignorancia. Me refiero a las estatuas de San Pedro y San Pablo, situadas en sendas hornacinas laterales de la fachada, de las que nada se dice sobre la reposición de las cabezas perdidas en la Guerra Civil. Y me van a permitir que para acallar las voces que critican lo siempre negativo de mis comentarios, por una vez haga una sugerencia que iría a completar el refinamiento, la pulcritud, la exquisitez, y el cuidado para que todo en Santa María parezca nuevo, más nuevo y todavía más nuevo. Esta es mi propuesta: a imitación de los grandes momentos de la historia del arte y de los grandes artistas que se autorretrataban en sus más conocidas obras, sugiero que sobre las estatuas de los Apóstoles antes citados se pongan las cabezas de los arquitectos don Isicio Ruiz Albusac y don Enrique Venegas Medina, en merecido reconocimiento de lo mucho que han hecho por esta iglesia con sus acertadísimos criterios de restauración. Es más, me atrevo a sugerir que la de don Isicio se disponga sobre el cuerpo de San Pablo para recordar la etapa de la vida del Apóstol de los Gentiles en que se dedicó a destruir todo lo que le sonaba a cristiano. Por supuesto todo esto estaría sujeto al hecho de que ningún político ya se lo haya pedido.

EL PARTO DE LOS MONTES

CXVIII
Hace unos dos años, con el permiso de mi superiora -conocedora de mis "patrimoniales" desvelos-, pude abandonar el torno para asistir a una interesante mesa redonda sobre la conservación del patrimonio en Úbeda. Pues bien, en aquella tarde se nos felicitó vehementemente por parte de un miembro de la Comisión Provincial del Patrimonio porque nuestra ciudad iba a recuperar la vista exterior del ábside de la iglesia de San Pedro gracias a la intervención que venía haciéndose en el palacio del Conde de Guadiana. Hoy, cuando unas más que controvertidas obras de un hotel con más estrellas que las que porta un capitán general han avanzado bastante, ya puede adivinarse en lo que va a consistir la promulgada recuperación. Si se fijan en la fotografía, apenas si se deja algo menos de un metro corto entre el citado ábside y la nueva construcción, provocando, como consecuencia, no tanto la alegría por un espacio rescatado como el temor a que el estrecho pasillo bien pueda convertirse en el más tranquilo y recóndito de los espacios para el alivio de los viandantes.

LA VERDAD HISTÓRICA RESPLANDECE

CXIII

Viendo la fotografía que acompaña esta entrada y leyendo su texto, es posible que muchos se sientan reconfortados al pensar que por fin el Ayuntamiento de Úbeda y la Junta de Andalucía van a dar preferencia "a lo histórico" en las obras de revitalización del casco urbano. Pero siento aguar la fiesta a los que de tal forma hayan pensado. Si pinchan la fotografía para agrandarla, verán que tan cuidadosas obras no se realizan en Úbeda sino en Cabra del Santo Cristo. Ahora puede resplandecer la verdad histórica: la verdadera razón de la independencia de Cabra del Santo Cristo de la jurisdicción de Úbeda en el siglo XVII no respondió sino a la disparidad de criterios sobre el cuidado del patrimonio.