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BIEN TERMINADO, CON MUCHO MIMO Y CUIDADO

CXXXV
Pues ahora resulta que Santa María después de casi 28 años de obras y de seis millones de euros gastados, aunque para mí que han sido muchos más si tenemos en cuenta que en el ayuntamiento de Baeza se han gastado -por ejemplo- siete, tiene alguna que otra filtración y recalo en la fachada, que es lo que se ve. Esperemos que esto no empantane la esperada apertura del templo para poco antes de las elecciones. En fin, un logro más para nuestro patrimonio al poder disponer del primer templo neomudéjar pastichero con goteras.

LA VERDAD HISTÓRICA RESPLANDECE

CXIII

Viendo la fotografía que acompaña esta entrada y leyendo su texto, es posible que muchos se sientan reconfortados al pensar que por fin el Ayuntamiento de Úbeda y la Junta de Andalucía van a dar preferencia "a lo histórico" en las obras de revitalización del casco urbano. Pero siento aguar la fiesta a los que de tal forma hayan pensado. Si pinchan la fotografía para agrandarla, verán que tan cuidadosas obras no se realizan en Úbeda sino en Cabra del Santo Cristo. Ahora puede resplandecer la verdad histórica: la verdadera razón de la independencia de Cabra del Santo Cristo de la jurisdicción de Úbeda en el siglo XVII no respondió sino a la disparidad de criterios sobre el cuidado del patrimonio.

RECONOCIMIENTO EJEMPLAR

CV
La fotografía muestra la calle dedicada en Úbeda al pintor El Greco. Verdad es que se trata de una calle en la que no vive nadie, pero ese hecho pierde importancia ante la vista del cuidado y del mimo que se pone en la conservación del espacio que reconoce y honra a un artista universalmente reconocido. En esto, aunque el pintor nunca estuvo en Úbeda, y no sólo en el hecho de la declaración de patrimonio mundial por la UNESCO, también nos parecemos a Toledo y nada tenemos que envidiar.

VIVAN LAS GRIETAS

LXIV
Me manda la hermana Pecadora un sabroso escrito (que llama reflexiones para el Torno de Monjas) para ver de colgarlo en este cuaderno. Y como a pesar de sus muchas faltas y largas correrías no deja de ser como la niña de mis ojos, imposible me resulta no hacerlo público. Creo demostrar de tal manera el mucho cariño que le tengo tanto a ella como a la catedral de Baeza y a la ubetense colegial de Santa María. Dice así:

«Ay, reverenda madre, que tendrá usted que perdonar que me entrometa así en su torno, pero es que esta mañana por pocas me remango los hábitos y me pongo a bailar de la alegría que me ha dado el Diario Jaén, que en su portada dice que ha aparecido una grieta en la Catedral de Baeza. ¡Una grieta! ¿Sabe su maternidad lo que eso supone?¿Lo sabe?, ¿lo calcula? Ay, yo sí, y me alegro no sabe usted cuanto. Porque con una grieta en la catedral de Baeza ya tiene tajo la Consejería de Cultura para encargarle las obras a don Isicio Ruiz Albusac, que sin más procederá a destruir las bóvedas que adornan tamaña catedral. Y luego, claro, tendrá que venir don Enrique Venegas a redimir la triste historia de este templo y a devolverle su aspecto original, que es algo que gusta mucho a la Sra. Consejera de Cultura. Madre, madre, que ya veo yo a don Enrique Venegas picando paredes, sacando piedra, recomponiendo muros, tallando piedras artificiales, elevando artesonados de saldo y dando a la baezana catedral el aspecto mudéjar que debió tener en su época originaria, antes de que los bárbaros renacentistas y barrocos acabaran con aquella huella que don Enrique ha buscado tan afanosamente en Santa María. Pero tan tan afanosamente, que ha sacado mudéjar donde no había mudéjar y más aún, hasta es posible que a partir de ahora los libros de historia del Arte hablen de un nuevo estilo, el mudéjar enriquiano. Ay que alegría tendría si fuera baezana, que por fin mi catedral tendría grietas y ya vienen de camino doña Rosa, don Isicio y don Enrique.»

Laus Deo, añado yo.